La Flaca era una revista que se
publicó en Barcelona entre 1869 y 1876. De carácter satírico y con tendencias liberales y fue
para muchos la publicación más crítica e incisiva con la sociedad de su época.
Posiblemente, La Flaca nació como
réplica a otra publicación que salía en Madrid llamada La Gorda y de un corte
muy conservador.
La caricatura muestra una comitiva formada por numerosos personajes que satirizan los vicios electorales existentes durante la Restauración.
Sagasta, líder del partido
liberal aparece triunfante sobre un embudo que representa el sufragio
universal: la base electoral es amplia, pero la boca del embudo se estrecha
aludiendo al fraude.
Va flanqueado por la figura de un
guardia civil, que representaría el apoyo de las fuerzas del orden, y por un
personaje que representa la coacción y la violencia en la que también se
apoyaba el sistema.
Todos van a hombros de
personalidades importantes, los caciques, cuyo papel era primordial al
manipular la intención del voto, con el soborno o la coacción.
En la comitiva que los sigue
podemos apreciar símbolos que representan otros vicios del sistema:
- La compra de votos: una
carretilla con votos con "votos al por mayor".
- El falseamiento electoral o
pucherazo está representado por las trampas o jaulas que aparecen en lugar de
urnas.
- Las figuras que llevan una banda
representan a los ayuntamientos, carentes de libertad y controlados también por
las fuerzas del orden (guardia civil).
- Los partidarios o votantes de la
oposición, maniatados y coaccionados, aparecen con un cartel como "que
iban a votar", pero no han podido hacerlo libremente, controlados por las
fuerzas del orden.
- Tras estos aparece la violencia
física, ejercida por los personajes con bastón. Destacan los lisiados que los siguen, en tal situación por haber votado en anteriores ocasiones.
- Les sigue otra práctica habitual:
el voto de "lázaros", que consistía en falsear el censo electoral
para incluir a personas que ya habían fallecido para que alguien votara en su
lugar;
- Finalmente, el ejército aparece
como garante del orden establecido.